26 enero 2009

Lo que ocurre por olvidar la historia.

La solución a la crisis la dio Cicerón 55 años antes de Cristo.

"El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado."

14 enero 2009

La carrera

La competición estaba a punto de comenzar, todos los participantes en la carrera se agolpaban en la línea de salida para ocupar un buen sitio que le diera cierta ventaja sobre los demás.

Todos tenían las mismas posibilidades de vencer, aunque como pasa en toda competición, no todos estaban igual de preparados. La preparación había sido intensa, aunque el resultado no dependía en un cien por cien de ella, ya que también tiene una importancia crucial la condición innata de cada uno, es decir, sus aptitudes. Se nace con unas facultades y se potencian con los ejercicios adecuados, pero siempre hay alguno que tiene esas facultades más acentuadas que otro, y necesitan menos esfuerzo que estos últimos. Pero también se puede dar el caso de seres con menos facultades que otros, pero que por su gran constancia logran triunfar sobre los más dotados.

En la carrera había de todos, por eso la ilusión era grande, inmensa, el afan por triunfar, el honor, el reconocimiento,...

Por fin el momento crucia había llegado, la tensión se notaba en el ambiente, y empezó la carrera; cada uno buscaba colocarse en buen lugar, aunque la lucha iba a ser larga, muy larga; tanto, que muchos ni siquiera llegarían a la meta agotados en el camino por el esfuerzo, y de los que llegasen, tan sólo el primero obtendría el cotizado y codiciado premio. Pero eso no importaba, ya que todos esperaban ser los primeros, aunque sea en ilusión, que no en realidad.

No había reglas, cada uno iba a su ritmo, lo que no impedía que hubiesen empujones, despistes e incluso accidentes mortales.

Había transcurrido el tiempo y la carrera estaba a punto de terminar, muchos habían quedado en el camino, los que seguían adelante estaban agotados, tan sólo uno se sentía fuerte para conseguir ser el primero en alcanzar el objetivo que ningún otro podría lograr, y éste fue el vencedor.

Su último pensamiento antes de introducirse en el óvulo fue, ¡sobreviví!, ¡me perpetué!.

03 enero 2009

De la levedad del ser

Con la llegada del año nuevo muchas personas hacen una lista de nuevos propósitos, unos para hacer y otros para dejar de hacer.

Viene esto al caso porque ayer estuvimos comiendo para empezar el año con nuestro vecino y familia, pasamos una velada muy agradable charlando de muchas cosas, entre otras la de dejar de fumar.

Mi vecino Pepe es un hombre de cincuenta años, fuerte, barbudo y siempre con su pipa en la boca que sólo aparta para hablar , comer y beber. Desde que nos conocemos, hace veinte años que somos vecinos, fuma en su pipa y su mujer y el hijo mayor cigarrillos.

Como nosotros no fumamos es lógico que nos moleste el humo, por lo que en una ocasión que me tragué una bocanada de humo le dije que por qué no se planteaban dejar el tabaco, que ya sabían los perjuícios que ocasionaba, la cantidad de sustancias y aditivos tóxicos que le echan para potenciar la adicción, y todas esas cosas que decimos los que no fumamos.

Él me miró y me dijo que efectivamente tenía razón y que últimamente notaba que le faltaba el aire de vez en cuando, por lo que estaba pensando dejar de fumar. La esposa me dijo: ¿y eso cómo se hace? No es tan fácil. Por supuesto, le respondí, nada es fácil en esta vida, pero tan sólo se necesita una cosa: voluntad y una motivación ya sea intrínseca o extrínseca para llevar a cabo la tarea.

La motivación intrínseca es la que llevó a mi padre a dejarlo, un buen día escuchó en la radio que subiría el precio del tabaco, a lo que él respondió: ¿ah, si? Pues mañana mismo dejo de fumar y dicho y hecho, desde ese día no volvió a coger un cigarro en su vida.

La motivación extrínseca es la que ha obligado a mi vecino Pepe. A las seis de esta madrugada lo tuvo que llevar su hijo en el coche, a ciento cuarenta, al hospital más cercano con una insufieciencia respiratoria que le provocó una parada cardiorespiratoria al llegar a urgencias. Se ha salvado de milagro, por la rapidez con la que actuó su hijo. Gracias a Dios lo cogieron a tiempo y no estuvo más que un minuto en parada. Mañana iré a la UCI a verlo porque su esposa dice que ya se ha recuperado. Ahora no tendrá más remedio que dejar el tabaco, aunque me lo estoy imaginando deambulando por el jardín con la pipa apagada en la boca cuando le den el alta médica.

Por eso el título de la levedad del ser (Milan Kundera). Lo que sucedió una vez pudo no haber sucedido nunca. Aunque difiero en la cuestión de las decisiones, que si importan, aunque la mayoría de las veces no seamos conscientes de ellas ni de las consecuencias que conllevan.